Querido Universo:
Cuando las cosas se ponen un poco locas, me doy cuenta que quiero ser como el agua, esta vez no quiero ser el vaso, esta vez decido ser el agua.
Voy a fluir y adaptarme al recipiente, esta vez voy a ser clara y constante. Al principio fui un poco desbocada, daba tanto, al punto de desbordarme, pero ya voy encontrando cauce. La medida perfecta es la que vibra en armonía, la que avanza y se adapta, pero también tiene sus límites, fuerza y constancia.
No tengo metas, sé que quiero, pero no voy a limitarme, mi objetivo es ser mar, infinita, profunda y misteriosa, tranquila y tempestuosa, solitaria pero poderosa. Que en el horizonte me disuelva en el cielo y en las noches sea el universo entero.
Gracias, gracias, gracias, hecho esta.
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