Querido Universo:
Me di cuenta que había construido una jaula, puse muros que con el tiempo se volvieron impenetrables, ya no podía ver el paisaje. La luz se empezó a apagar. Levanté ladrillo por ladrillo, mientras les narraba una historia, parecía algo divertido y seguro, pero con el tiempo me impedí ver el cielo, me encerré y puse una puerta grande y pesada. Entonces guardé la llave dentro, como un tesoro, esperando que alguien la encontrara, vaya lío.
Ahora veo lo tonta que fui, esperando que alguien abriera la cerradura, sin la llave.
No conocí toda la oscuridad, me quedé inmovil en el mismo lugar, dando vueltas, esperando que el tiempo me diera un milagro.
Un día tropecé con la llave, golpeé contra la puerta y esta se abrío de inmediato, caí del otro lado y desperté del sueño. La terrible pesadilla había terminado, entonces miré al cielo y me dí un pellisco, no podía creer lo que mis ojos veían, incluso en la noche más oscura, todo era más hermoso.
Gracias, Gracias, gracias, hecho esta.
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