Querido Universo:
Cuantas veces escuché que era importante estar ahí para las personas que más quiero, cuantas veces escuché que debía ser un motivo de orgullo y felicidad para los demás, cuantas veces silenciaron mi voz porque mis ideas incomodaban. Solo tu sabes cuantas veces fueron, la cuenta la he perdido, al fin y al cabo en mi corazón no hay espacio para archivar el dolor, siempre supe que no era una opción, siempre supe que el amor iba a ser la cura.
Entonces aprendí por mi cuenta a estar para mí, a ser feliz por mi misma, a alzar mi voz cuantas veces fuese necesario. En la caída aprendí a volar, porque sabía que una vez me lanzara, tu estarías ahí para sostenerme, entonces extendí las alas y encontré mi propia voz, oservé desde el cielo con más claridad, todo aquello que me llenaba de felicidad, aprendí a estar para mí, incluso cuando quería morir.
Gracias porque siempre fuiste esa voz que susurraba en mi interior, me decía que había algo más por lo que valia la vida, el paraíso estaba al caer. Ahora lo entiendo todo.
Gracias, gracias, gracias, hecho esta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario