Hoy elijo morir, elijo que todas las partes de mi, que ya no me gustan y que incomodan, mueran.
Había aprendido a temerle a la muerte, pero después de haber muerto tantas veces, siento que he vuelto a conocerla y esta vez desde el amor. Morir ya no me da miedo, porque sé que yo misma puedo elegir el momento y el lugar.
Cuando la conocí me sentí afortunada de sentarme junto a ella para conversar. Me contó que le encantaba su trabajo porque conducía a los seres a otras experiencias, pero al mismo tiempo le causaba tristeza, porque le temían y hablaban de ella con horror, le dije que yo también me sentí así muchas veces, que incluso me daba verguenza decir quién era, le dije que ya no estábamos solas y que quería jugar con ella. Con una gran sonrisa me miró, empezó a contarme sus historias increíbles, nos reímos y disfrutamos ese momento, el tiempo dejó de existir. Al final le prometí que vendría cuantas veces yo quisiera para visitarla. Ella me prometió que me sostendrá cuantas veces sean necesarias para morir y renacer.
Gracias, gracias, gracias, hecho esta.
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